viernes, 29 de enero de 2010

Time is running out

A veces nos dejamos llevar por las emociones hasta llegar al punto de no saber controlarlas, o lo que es peor, no ser capaces de ello.
Todo parece salido de un cuento de princesas, tu eres la Celestina, te sientes increiblemente bien viendo como los demás son felices y pensando que, con suerte, ya te tocará.
Los ves juntos, te hablan los unos de los otros, te piden consejo, y tu problemas parecen borrarse en el momento que el cariño que te proporciona cada uno de ellos te invade.

Los mal pensados dirían que son personas interesadas,pero me han demostrado que no es así. A pesar de que, en el último momento las cosas den un giro -o incluso dos-completo alrededor de sí mismos siguen ahí, pidiendote que porfavor les ayudes y preocupandose por ti.
Pasan malos momentos, de los cuales los avisaste pero nunca quisieron creer que llegarian, y ahora es cuando te dicen " me dijiste que ella lo pasaría mal, pero no me avisaste de que yo también" o un "lo siento, no pretendía causar mal a nadie".
Y es que, en el fondo, todas estas cosas te acaban afectando.Unos se quejan porque están nerviosos, otros porque están barajando varias posibilidades y no saben cual elegir....y yo pienso "poneros en mi lugar y luego, a comparar situaciones"
Lo comentaba hace unos meses contigo, ser psicologa es un trabajo precioso,pero de tanto escuchar los problemas de los demás te acabas hundiendo en los tuyos propios.


Vendrán tiempos mejores me dijo un amigo.

Una última cosa, para evitar todas estas caidas (de las cuales es OBLIGATORIO levantarse) antes de pisar el cemento o de tropezar con un bache, pensad porfavor.

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